
Yo casi nunca doy lo que recibo. Me anda escaseando la bondad ya soy un caso perdido.
Me dí cuenta también que tengo facilidad de ser quién quiera ser, para ocultar lo que soy verdaderamente, no es que me convierta en algo peor, pero pongo una sonrisa cuando en realidad por dentro lloro. Y bueno, me cansé de mucha gente, y creo hacer las cosas un poco más fáciles, para el otro, para mi.
Hay personas que en verdad, NO SIRVEN.
Creo que nunca ha sido complicado hacerme feliz. Si me conoces bien, sabrás que soy patéticamente sencilla y previsible. No necesito flores, ni dedicatorias de canciones, ni aviones que escriban mi nombre en el cielo. No pido milagros, porque nunca he visto ninguno. Las sorpresas, cuanto más pequeñas, más bonitas me resultan. Y me vale todo, siempre que sea hecho con amor. Todos los detalles son buenos... Abrazos, sonrisas, besos de esquimal, notitas escritas en un papel, una visita inesperada, un regalo personal, una foto de tu infancia, un mensaje de madrugada, palabras simples pero sinceras... Creo que nada demasiado costoso si se hace por iniciativa propia y con sentimiento. Eso sí, necesito que todo ello sea incondicional. Solos o rodeados de gente. Aquí y allí. Ayer y hoy. Esa es mi forma de querer y, por lo tanto, es la única forma de sentirme querida.
Entro en tu dormitorio en silencio para no despertarte . Veo tu ropa amontonada de cualquier manera sobre una silla, igual que cuando eras pequeña , solo que ahora se mezcla con tu maquillaje , tus fotografias y tus discos compactos. Un cuaderno de la universidad logra un precario equilibrio entre todo ese barullo.
La pantalla encendida anuncia un ultimo mensaje del chat que no llegaste a leer antes de quedarte dormida .
Mi curiosidad materna es mas fuerte de la discrecion que deberia guardar frente a tus cosas y me acerco a leer .
Te ha escrito uno de tus muchísimos "amigos, mama, nada mas que amigos ", que te pregunta desde Nueva Zelanda , si te has olvidado de el...